La regla general: 1 vez al año como mínimo

Cualquier canalón, independientemente del entorno, debería limpiarse al menos una vez al año. La mejor época es el otoño, después de que hayan caído las hojas pero antes de las lluvias más intensas de noviembre–diciembre.

Esta limpieza anual de otoño permite que los canalones estén limpios y operativos justo cuando más los necesitas.

¿Cuántas limpiezas necesitas según tu entorno?

Sin árboles cercanos (centro urbano, polígono)

1 limpieza al año en otoño es suficiente. El principal problema es el polvo, el hollín y las partículas que se acumulan lentamente.

Con árboles de hoja caduca cercanos (robles, plátanos, chopos)

2 limpiezas al año: una en otoño (después de la caída de hojas) y una en primavera (después de la polinización). Las hojas son el riesgo principal.

Con pinos, cipreses u otras coníferas muy cerca

2–3 limpiezas al año. Las agujas de pino, las piñas y la resina pueden acumularse rápidamente y son más difíciles de limpiar que las hojas. Considera instalar mallas antiagujas.

Señales de que el canalón necesita limpieza urgente

  • El agua cae por la fachada en vez de por la bajante durante la lluvia
  • Ves plantas o musgo creciendo en el canalón
  • Hay pájaros o animales que anidan en el canalón (señal de que hay suelo acumulado)
  • El canalón tiene manchas de humedad bajo él en la fachada
  • Han pasado más de 18 meses desde la última limpieza

¿Merece la pena instalar mallas antihojas?

Las mallas antihojas reducen la frecuencia de limpieza pero no la eliminan: el polvo, los briofitos y las semillas pequeñas pasan igual. Para jardines con muchos pinos o álamos muy cerca de la casa, las mallas de acero inoxidable son una buena inversión: reducen las limpiezas de 3 al año a 1. Para viviendas con pocos árboles, el beneficio no suele compensar el coste.